Muchas personas descubren una pequeña grieta… y no saben si deben preocuparse
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Es bastante habitual mirarse al espejo y descubrir una fina línea vertical en un diente o notar una molestia al morder ciertos alimentos. La primera reacción suele ser buscar información en Internet y preguntarse si ese diente terminará rompiéndose.
La realidad es que no todas las grietas tienen la misma importancia. Algunas son superficiales y únicamente afectan al esmalte, mientras que otras pueden avanzar hacia el interior del diente y comprometer su estabilidad.
Aprender a identificar las señales de alerta puede marcar la diferencia entre una solución sencilla y un tratamiento mucho más complejo.
¿Qué es exactamente una fisura dental?
Una fisura dental es una pequeña fractura que aparece en la estructura del diente.
Puede afectar únicamente al esmalte o extenderse hasta la dentina e incluso alcanzar la pulpa, donde se encuentra el nervio dental.
En muchos casos resulta prácticamente invisible y solo puede detectarse mediante una exploración clínica y pruebas específicas.
¿Por qué se agrietan los dientes?
No siempre existe una única causa. Normalmente intervienen varios factores que, con el paso del tiempo, van debilitando la pieza dental.
Las causas más habituales son:
- Bruxismo o apretar los dientes durante la noche.
- Masticar alimentos muy duros de forma habitual.
- Cambios bruscos de temperatura (por ejemplo, tomar café muy caliente seguido de agua muy fría).
- Traumatismos deportivos o golpes.
- Grandes reconstrucciones o empastes antiguos.
- Desgaste producido por el paso de los años.
En ocasiones, la persona no recuerda haber sufrido ningún golpe y la grieta aparece simplemente como consecuencia del uso diario.
¿Qué síntomas pueden indicar que existe una fisura?
Uno de los aspectos más complicados es que muchas grietas no producen dolor constante.
Los síntomas suelen aparecer únicamente en determinadas situaciones.
Los más frecuentes son:
- Dolor al morder alimentos.
- Molestia al dejar de presionar después de masticar.
- Sensibilidad al frío.
- Sensibilidad al calor.
- Dolor intermitente difícil de localizar.
- Molestias que aparecen y desaparecen durante semanas.
Precisamente esta variabilidad hace que muchas personas retrasen la visita al dentista pensando que el problema desaparecerá por sí solo.
¿Todas las líneas que vemos en los dientes son peligrosas?
No.
Con el paso de los años es relativamente frecuente que aparezcan pequeñas líneas superficiales conocidas como craze lines.
Estas microfisuras:
- Afectan únicamente al esmalte.
- Suelen ser muy finas.
- No producen dolor.
- No debilitan el diente.
Su presencia suele tener un componente más estético que funcional.
El problema aparece cuando la grieta atraviesa capas más profundas del diente.
¿Qué ocurre si una fisura no se trata?
Cuando la grieta progresa, cada movimiento al masticar puede hacer que aumente de tamaño.
Con el tiempo pueden aparecer complicaciones como:
- Fracturas completas.
- Infección del nervio dental.
- Inflamación alrededor de la raíz.
- Necesidad de realizar una endodoncia.
- Pérdida parcial o total de la pieza.
Por este motivo resulta recomendable consultar cuanto antes si aparecen molestias repetidas al morder.

¿Cómo se diagnostica un diente fisurado?
No siempre basta con una radiografía convencional.
En muchas ocasiones el diagnóstico requiere combinar diferentes técnicas como:
- Exploración clínica detallada.
- Pruebas de mordida.
- Transiluminación mediante luz.
- Magnificación óptica.
- Radiografías digitales.
- Escáneres tridimensionales cuando el caso lo requiere.
Cuanto antes se detecte la fisura, mayores son las posibilidades de conservar el diente.
¿Cuál es el tratamiento?
Depende completamente del alcance de la grieta.
Entre las opciones que pueden valorarse se encuentran:
- Pulido cuando únicamente existe una alteración superficial.
- Reconstrucciones con resina.
- Coronas para proteger dientes debilitados.
- Endodoncia si la fisura ha alcanzado el nervio.
- Extracción únicamente cuando la fractura hace inviable conservar la pieza.
Por eso no existe un tratamiento único para todos los pacientes.
¿Se pueden prevenir las fisuras dentales?
Aunque no siempre pueden evitarse, sí existen hábitos que ayudan a reducir el riesgo.
Entre ellos destacan:
- Evitar morder hielo o alimentos excesivamente duros.
- No utilizar los dientes para abrir envases.
- Tratar el bruxismo mediante férulas cuando esté indicado.
- Acudir a revisiones periódicas.
- Sustituir restauraciones muy antiguas cuando presenten desgaste.
Una buena prevención ayuda a mantener la estructura del diente durante muchos años.
Conclusión
Las grietas dentales son mucho más frecuentes de lo que muchas personas imaginan. Aunque algunas son completamente superficiales y no representan un problema, otras pueden avanzar de forma silenciosa hasta comprometer la salud del diente.
Ante cualquier dolor al morder, sensibilidad localizada o sospecha de una fisura, una valoración temprana permite establecer el tratamiento más conservador posible y evitar complicaciones futuras.
Preguntas frecuentes sobre grietas dentales (FAQ).
Sí, en algunos casos una fisura muy superficial no afecta a la resistencia ni a la función del diente. Sin embargo, es importante que un dentista la valore, ya que algunas grietas pueden profundizar con el tiempo sin causar síntomas evidentes al principio.
Sí. Las fuerzas que ejercemos al masticar todos los días pueden hacer que una fisura aumente de tamaño de forma gradual. Por eso, aunque inicialmente no provoque molestias, es recomendable realizar revisiones periódicas para controlar su evolución.
Sí. Los molares son los dientes que soportan una mayor presión durante la masticación y, por ello, suelen ser los más propensos a desarrollar fisuras. No obstante, cualquier pieza dental puede agrietarse tras un golpe o por un desgaste excesivo.
Sí. El bruxismo genera fuerzas repetitivas sobre los dientes, especialmente durante la noche, que pueden favorecer la aparición de pequeñas grietas o agravar las ya existentes. Detectarlo y tratarlo ayuda a proteger la dentición a largo pla
Dependiendo de su profundidad, sí. Algunas fisuras pueden dificultar la limpieza de la superficie dental y facilitar la acumulación de placa bacteriana, aumentando el riesgo de desarrollar caries en esa zona.
Sí. Si la fisura deja expuesta parte de la dentina, es posible experimentar sensibilidad al frío, al calor o a los alimentos dulces, incluso cuando el diente no presenta ninguna caries.
Mientras se obtiene un diagnóstico, es recomendable evitar alimentos muy duros, como frutos secos con cáscara, hielo o caramelos duros, así como masticar por el lado afectado para reducir el riesgo de que la fisura aumente.
No necesariamente. Muchas fisuras permanecen estables durante años, especialmente si se detectan a tiempo y se toman medidas para proteger el diente. El pronóstico depende de la profundidad y de la localización de la grieta.
Sí. Aunque no suelen ser la única causa, los cambios muy rápidos entre alimentos o bebidas muy calientes y muy frías pueden generar pequeñas tensiones en el esmalte, especialmente si el diente ya presenta cierto desgaste o debilitamiento.
La frecuencia dependerá de cada caso. Si la fisura es superficial y no produce síntomas, el dentista puede controlar su evolución durante las revisiones periódicas. Si existen molestias o riesgo de progresión, pueden recomendarse controles más frecuentes para actuar antes de que aparezcan complicaciones.
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